martes, 9 de enero de 2018

Efemérides 1618-2018

Hace 400 año, en Valle de Santa Inés.

 
Ocurrió en el entorno de la ermita de Santa Inés, en el Valle de su nombre, Betancuria. Pongamos que fuera en la mañana del 21 de enero, el frío se dejaba sentir con crudeza, corría el año 1618.

El ayuntamiento insular o antiguo cabildo se reunía con el gobernador Lucas Gutiérrez y la asistencia de los regidores Lucas Melián Estasio, Marcos Perdomo y Martín Fabricio. Esto lo sabemos porque de ello levantó acta quien actuó de secretario, Juan Alonso.

Guarecidos del relente, en el interior del templo, se dispusieron a celebrar cabildo con el objeto de nombrar personero y regidores diputados, como cada año. Eran éstos últimos los dos regidores "cadañeros" que debían ocuparse de velar por los aconteceres de las bandas o comarcas de Guise y de Ayose en que, como sabemos, se dividía la isla de Fuerteventura, dejando aparte la península de Jandía que constituía la dehesa privativa de los Señores; por su parte, el personero era la voz de la aldea en el cabildo.

Sobre una mesa colocó el secretario 4 cédulas con los nombres de Marcos Perdomo Cabrera, Juan de Cubas Diepa y los títulos de Regidor Diputado de Guise y Regidor Diputado de Ayose, de forma que, en sorteo, debían emparejarse para determinar qué zona correspondía a cada uno.

Mas sencillo era la elección del personero, puen en el mismo acto y mesa colocaban dos papeletas, la una con el nombre de Gabriel Núñez, y la otra con el título: Personero.

Supervisó el sorteo el capitán general de la isla y lugarteniente del Señor de Fuerteventura, Andrés Lorenzo Arias y Saavedra, Blas García de Gallegos. Así nombrados y aceptados los cargos en el día de Santa Inés, tomarían posesión el 22 de enero en Betancuria.

Guise y Ayose, grupo escultórico de Emiliano Fernández ubicado próximo a "Los Corrales de Guise", en el macizo de Betancuria. (Foto Cuaderno de Puerto de Cabras).

Y allí, en la Villa, al día siguiente de Santa Inés, adoptaron el acuerdo de que los regidores cadañeros reunieran a los ganaderos que tuviesen reses vacunas, el día 25 lo "apañarían" los de la banda de Ayose en la Rosa de Blas de Soto, junto al Malpaís de Goma, al suroeste de Casillas de Morales; 4 días después lo harían lo de la banda de Guise, juntando sus ganados en el corral y aldea de Chincoy. Para asistir a aquella "apañadas", designaron a Simón Pérez para la comarca de Guise y a Marcos Perdomo para la comarca de Ayose.

martes, 19 de diciembre de 2017

Crónicas de ayer

Las primeras cabalgatas de Reyes Magos en el Puerto.

Es ahora, releyendo las notas y apuntes de la memoria de las casas baratas de la barriada José Antonio, la barriada de las 56 viviendas, cuando me encuentro transcrita la carta del que fuera cronista de Fuerteventura y medalla de la ciudad de Puerto del Rosario y la comparto en estas entrañables fechas porque uno echa de menos el bullicio de la chiquillería en la calle.

La escribió un emocionado Gerardo Jorge Machín (1933-2017) el 14 de diciembre de 1963, era sábado y la tituló Carta de un niño de ayer que nunca vio a los Reyes Magos.

"A todos los hombre buenos de hoy:
 
Ha sido ahora, mientras contemplo corretear feliz y despreocupado a mi hijito, cuando mi imaginación ha rememorado los años tristes de mi infancia.

Corría el tiempo en que una lucha feroz ensangrentaba el suelo de nuestra patria. Es la guerra, le oíamos decir a los mayores. Y la Guerra fue la culpable de que, desde pequeñitos, comenzáramos a sentir odio y resentimiento, porque ella fue la culpable de que viésemos llorar a nuestras madres y lo hiciéramos también nosotros al separarnos de nuestros padres.

Como también lo fue de que no vinieran los Reyes Magos, porque, según nos decían, los hombres malos contra los que fueron a luchar nuestros padres no los dejaban llegar. Como tampoco vinieron cuando terminó la guerra, porque entonces nos dijeron que no podían pasar por los caminos que la guerra había destrozado.

Luego era porque esta isla nuestra de Fuerteventura era muy pobre y estaba muy lejos de Oriente. Más tarde continuamos sin poder comprender a los mayores cuando, al ver a otros niños con juguetes, nos decían que los Reyes Magos habían pasado por sus casas porque sus padres eran ricos. ¿No decían el señor cura y el maestro que también el niño Jesús era pobre y los Reyes le llevaron juguetes y le adoraron? Todas estas cosas [provocaron] que se fueran mezclando recelos y suspicacias en nuestras mentes infantiles, haciéndonos que llegásemos a pensar que los hombres eran muy malos y que nunca podríamos llegar a comprenderles. Y así sucedió que nos fuimos haciendo mayores y nunca vimos a los Reyes Magos.

Por eso cuando el pasado año [1962] vinieron por primera vez a esta isla, veíamos unidos a todos los niños sin distinción de clases sociales, aplaudiendo emocionados y gritando hasta enronquecer: ¡yo los he visto, yo los he visto!, al igual que ya comienzan a experimentar las mismas sensaciones de leer en la prensa el telegrama anunciador de que volverán nuevamente este año. Entonces, como ahora, siento que la emoción inunda todo mi ser y con todas las ansias que hubiera deseado gritar ayer como niño, deseo hacerlo hoy como padre.
 
 

Gracias, hombres buenos de Fuerteventura, Canarias y España, toda por crear este momento hermoso para todos los niños de [de la isla] .

Gracias por haber sabido luchar y conseguir esta España grandiosa sin olor a sangre ni a pólvora, en la que los niños crecen felices y despreocupados bajo el signo de la paz y el amor.

Gracias por esa generosidad que desparramáis para construir este maravilloso mundo de ilusiones y felicidad en el que los niños ocupan lugar preponderante.

Permitidme, pues, que ganado por vuestra amabilidad, de nuevo vuelva a sentirme niño y como estamos seguros que desearía hacerlo mi hijito y también todos los niños de esta isla, pero que su corta edad no le permiten poder expresarse como serían sus deseos, interpretando el sentir unánime de todos ellos quisiéramos haceros la siguiente petición:


Los niños todos de Fuerteventura que tanto conocen de sacrificios y privaciones, en estos momentos en que la felicidad toca a sus puertas, desean compartirla con todos los demás niños de canarias y España y para ello desearían que de todos los lugares viniesen a esta isla el Día de Reyes para que viesen juntos la llegada de los mismos. Pero como comprendemos que esto resultaría muy difícil, quisiéramos al menos que, de las dos islas hermanas de la provincia, Lanzarote y Gran Canaria, viniesen un niño y una niña de cada una de ellas, para que también ellos pudieran decir al llegar de nuevo a sus casas que también los habían visto."

Concluyo la transcripción de esta carta del cronista que se nos fue. Que cada cual saque sus conclusiones porque los puntos de vista sobre el tema son infinitos y cada cual cuenta la historia según la vivió, según se la contaron o según pudo hilvanar los datos, los hechos y los recuerdos personales.

Hay quien me recordaba que aquellos días llovieron sobre el Puerto "sopladeras", ballenas de plástico pistolas de misto y espadas que se usaron como porras para darle más contundencia a los juegos y desviar así el cabreo porque las bicicletas y mecanos, los buenos -decían- se quedaron en el centro y no llegaron a las barriadas y mucho menos a todos.

Corrían los años 1962 y 1963. La chiquillería jugaba por los tableros cercanos a las casas baratas, a La Charca, y en El Charco ya comenzaban a construirse la barriada de los pescadores que se entregaría, casualidad, hará en estos días cincuenta años.

domingo, 29 de octubre de 2017

La alcaldesa mayor perpetua de Puerto del Rosario

Casi medio siglo de lo que ya es una costumbre

 

Lejanos quedan ya los tiempos en que Teresa López, la española, trajera a Puerto de Cabras, desde algún lugar de la campiña andaluza la primera imagen de la Virgen del Rosario, en los albores del siglo XIX; no es casualidad que su esposo Manuel Martos perteneciera a la Cofradía del Rosario en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en Tetir, y como se sabe, los dominicos profesaron siempre especial devoción por el Rosario… Aquella imagen y la advocación habían llegado para quedarse y fundar nuestra parroquia en la capital majorera. Y algo más: su nombre y sus títulos marcaron para siempre las costumbres religiosas de la localidad.

 
Aparentemente trasnochada, la decisión de dar títulos y honores a elementos de la religiosidad imperante, se sigue dando a lo largo de nuestra geografía. Y eso parece no ser plato del gusto para quienes defiendan la laicidad y acofensionaoidad del Estado, porque considero que también los entes locales son "Estado", son administración y están regulados por leyes dimanantes de las instituciones de un Estado al que, en última instnacia, representan.

En nuestro caso, el título que nos ocupa se otorgó –como no podía ser de otra forma- a la patrona de la localidad, doce años después de que su nombre pasara a formar parte del topónimo de la ciudad y, por extensión, del municipio.

Ocurrió en el año de los tres alcaldes: Santiago Mederos González, Rodrigo García Poves y Ceferino Guillermo Martínez Soto se sucedieron en la alcaldía del Puerto en el año 1968.

La decisión fue tomada por unanimidad en el pleno del ayuntamiento de Puerto del Rosario en el año en que se inauguraba la Casa Consistorial. Y se dijeron los munícipes –un suponer- este es nuestro castillo y Tú, María Santísima del Rosario, llevarás para siempre el simbólico bastón de mando de este municipio. Le otorgaban así el título de Alcaldesa Mayor Perpetua a la Virgen del Rosario.

Y tal y como lo hicieron en otros pueblos de Canarias, como en el municipio grancanario de Agüimes, en otras fechas, nuestra patrona, de la misma advocación que la de aquella localidad, recibió el cetro en presencia de autoridades civiles, militares y religiosas. Se escenificó el acto en la escalinata de acceso al consistorio, con la asistencia de numeroso público.

El secretario de la corporación leyó allí, ante los micrófonos, el acuerdo corporativo que tal y como solía hacer el apasionado cronista y secretario en su momento, Juan José Felipe, aquí reproducimos dicha resolución municipal:

"…En Puerto del Rosario, a seis de octubre de mil novecientos sesenta y ocho…En el salón de actos del Ayuntamiento… el único objeto de esta sesión extraordinaria… Nombramiento de Alcaldesa Mayor Perpetua de la Virgen del Rosario… [Se leyó la moción del alcalde accidental Benjamín Castañeyra]… Por cuanto la Santísima Virgen bajo la advocación multisecular del Rosario es titular de la parroquia y patrona de esta ciudad. Muy acendrada y antiquísima la devoción popular y bien arraigado y profundo el amor filial de todos los vecinos que han sido de este municipio, y siendo así que estos mismos sentimientos inamovibles inspiraron un día de buena fortuna el cambio de nombre de la capitalidad insular, por esta presidencia se promueve y recomienda para la adopción de acuerdo que recoja este ánimo y lo haga patente públicamente y ante la posteridad, nombrando a la Virgen del Rosario Alcaldesa Mayor Perpetua…por unanimidad y aclamación, en memoria respetuosa de la fe católica y mariana de nuestros antepasados, y para ejemplaridad de las generaciones venideras se acordó: Primero: Nombrar a la Santísima Virgen del Rosario Alcaldesa Mayor Perpetua de esta ciudad; y Segundo: Que en ocasión de su festividad, que se celebra en esta misma fecha, se le imponga oficialmente el bastón de mando cuando el cortejo procesional pase ante la puerta principal de la sede del consistorio…"

Leemos en la prensa del día 5 de octubre: "...De acuerdo con la más exigente tradición, después de la solemne función religiosa del mediodía, la imágen hará un recorrido procesional por las calles de la población... pero el recorrido tradicional sufrirá una variante histórica. La procesión pasará frente al Centro Cívico y, frente a la puerta principal de la casa consistorial se detendrá por primera vez. Allí le esperará el ayuntamiento en pleno y en un acto lleno de emotividad, recibirá la ofrenda del bastón de mando del alcalde..."

 
Unos días antes, en sesión corporativa de 21 de septiembre acordaban la edición de una revista que recogiese las expectativas y anhelos conseguidos para la capital de la isla, encomendándose su elaboración a una comisión que también se haría cargo de las fiestas patronales, y que estaba integrada por un presidente, en la persona de Manuel Rodríguez Román; una vicepresidenta, en la persona de Lucía Pérez; dos vocales, en las personas de Benjamín Castañeyra y Dámaso Rodríguez, y un secretario, en la persona de Juan José Felipe Lima.

Esta es la razón por la que, cada año, en el día de la patrona de Puerto del Rosario, la procesión de la venerada imagen llega hasta las puertas del consistorio para renovar el título y tomar el cetro de mando de la alcaldía, uno de los símbolos del poder civil municipal.

Recogido o no en el Reglamento de Honores y Distinciones, este hecho forma ya parte de uno de los símbolos de identidad de un pueblo que se repite cada año con deseo de perpetuidad y de respeto a las costumbres cuando éstas ya dejan de ser leyes para formar parte del acervo de los pueblos de la isla.

sábado, 21 de octubre de 2017

Se fue otro de los corresponsales de Puerto del Rosario

Se apagó otra de las voces por Puerto del Rosario

Ya alejado de la vida pública, con las primeras lluvias del otoño

 

Don Antonio Peña Rodríguez falleció ayer en nuestra ciudad. Aruquense de nacimiento, este majorero de adopción desarrolló buena parte de su labor labor docente en Fuerteventura (El Cotillo, Betancuria, Puerto del Rosario...).

Aquí llegó y se casó con una majorera, implicándose desde siempre en cuestiones políticas de la isla, desempeñando los cargos de concejal de Puerto del Rosario, Consejero del Cabildo Insular y delegado del gobierno del Estado en Fuerteventura; y sociales, entre otras, fue secretario de la Asamblea Insular de Cruz Roja de la isla majorera y participó en el I Consejo Económico y Sindical de Fuerteventura 1964.

Antonio Peña Rodríguez en el I Consejo Económico y Sindical de Fuerteventura, 1964
Hombre inquieto por la isla, también se preocupó por la noticia y la información; ejerció corresponsalías de varios periódicos regionales en los que coincidió con los desaparecidos Gerardo Jorge Machín, Juan Antonio Franco Hormiga y Juan José Felipe Lima. Y su voz se escuchó en colaboraciones con otras tantas emisoras de radio regionales.

Trabajando para el diario La Provincia, su firma apareció en varios de los especiales dedicados a las fiestas patronales de Puerto del Rosario en la década de 1970; a ellos habrá que acudir como fuente para conocer buena parte de sus inquietudes y aspiraciones para la ciudad y el municipio.

En 2000, en la etapa final como Director Insular de la Administración General del Estado en Fuerteventura, pregonó las fiestas de San Buenaventura, Betancuria.

El bloc de Puerto de Cabras quiere sumarse a las condolencias hacia la familia por la irreparable pérdida. Se ha ido un testigo batallador en la cimentación del Puerto; sus crónicas constituyen (como ya hemos dicho en varias ocasiones respecto de los corresponsales y cronistas locales) un recurso más para las notas de este cuaderno. Descanse en paz.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Fiestas juradas de San Miguel, ecos históricos

En la conmemoración del 277 aniversario de una "guerra"

 

Un año más celebramos las Fiestas Juradas de San Miguel pues a los santos se invocó en 1740 para repeler la incursión de los corsarios ingleses en Fuerteventura y, desde entonces, el pueblo majorero no ha dejado de escuchar los ecos de su historia.

Los documentos siguen pregonando las batallas de El Cuchillete y de Tamasite. Es el caso del escrito que el gobernador de las armas de Fuerteventura, José Sánchez Umpiérrez, dirigió al comandante general de Canarias, para darle cuenta del desembarco y ataque corsario del 13 de octubre de aquel año.
 
Recreación del desembarco de los corsarios en la Playa de Gran Tarajal, 2012. Foto de Paco Cerdeña para Cuaderno de Puerto de Cabras).
 
Entre otros pormenores, Sánchez Umpiérrez, dejaba escrito que:

"viendo yo la gran distancia y diferencia de armas en que me hallaba, y que para el vencimiento [necesitaba] más del favor divino que de lo humano, les dije en alta voz a mi gente que si Dios permitiera que fuese nuestra la victoria, los despojos y armas y otras cosas que pudiera haber, se ofrecían a dos advocaciones de María Santísima y [a] tres imágenes de especial devoción en estos lugares…"

Los corsarios ingleses que desembarcaron el día 13 de octubre fueron muertos y prisioneros en su totalidad; de los 53 que entonces pusieron pie en tierra, murieron 33 y fue apresado el resto.

Pero no escarmentados, los corsarios volvieron el 24 de noviembre, desembarcando 55 ingleses con intenciones de venganza a degüello y todos fueron degollados.

Casi 90 ingleses muertos de cuyo paradero nada se supo y es de suponer que no fueran enterrados en sagrado… Los isleños tuvieron entre cinco y siete bajas mortales que sí dejaron huella en los registros documentales.

Consecuente con su arenga a las "tropas", Sánchez Umpiérrez mandó repartir los despojos de los ingleses entre los oficiales y soldados que participaron en las riñas, y su bandera se hizo jirones para depositar un trozo en cada altar de las ermitas de los lugares cuyas gentes participaron en las batallas.

Detalle del libro de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, Agua de Bueyes (Antigua, Fuerteventura). Foto del Cuaderno de Puerto de Cabras.
 
El "trofeo" que correspondió a la ermita de Agua de Bueyes quedó inmortalizado por el mayordomo de Nuestra Señora de Guadalupe en su libro fábrica (de cuentas, visitas y mandatos) y estoy por creer que algunas de las hojas de las espadas que les tocó a los del pueblo sonaron entre los instrumentos del rancho de ánimas de la localidad durante muchos años.

Aquel trozo de bandera inglesa, recuerdo de la gesta de 1740, aún estaba en la ermita a finales del siglo XVIII, según leemos en los inventarios de mayordomía levantados por Manuel Cabrera Gutiérrez a instancias del licenciado Camacho, visitador episcopal.

Considero que el hecho histórico que conmemoramos y cuyas fiestas juradas ya han sido elevadas a respetable categoría como bien de interés cultural para la Comunidad Autónoma de Canarias, merece un reflejo espacial que ponga en valor, por ejemplo, los escenarios de las batallas, pero también incluya los lugares de procedencia de todos los contendientes majoreros.

Algo así como lo que ya se hizo con las esculturas que, recortadas en forma de siluetas de acero, se colocaron a la entrada y salida de Tuineje. Ser consecuentes, por ejemplo, con las representaciones que se vienen haciendo en Antigua, Pájara o Tarajalejo, donde además de hacer sonar las cajas de guerra y la cantata, convendría plasmar el recuerdo en la forma plástica dicha.
 

Que, en definitiva el ruido de la guerra y la matanza sirva de pretexto para introducir, además de la música y los cantos, aspectos sociales y organizativos de la vida majorera en el XVIII, convidando a los que nos visitan y a los que aquí residen a detenerse y conocer nuestro patrimonio histórico, de dónde venimos.
 

viernes, 22 de septiembre de 2017

Dar a cada uno lo suyo: Pioneros de El Charco

Una aclaración necesaria: Miguel Gil estuvo entre los pioneros


Días atrás dedicábamos una de nuestras entradas a los orígenes del barrio de El Charco, en Puerto del Rosario; marcábamos allí algunos de los hitos constructivos y a la vez que citábamos a la tiendita de Andrés Fabricio en la calle Juan XXIII, quisimos poner el almacén que tuvo Miguel Gil Martel en la calle Gran Capitán, esquina a Almirante Lallemand. Y nuestros lectores-colaboradores, como no podía ser de otra forma, me avisaron de que no fue dicho Gil el que montó el almacén, sino Alonso Hernández.

Me había expresado mal. Lo que se intentó decir trayendo a colación aquellos negocios fue que ambos negocios, como los hornos o la carpintería de Mingoro, eran testigos arquitectónicos de la urbanización que progresaba hacia la Rosa del Viejo.

Justo es reconocerlo. Solo quisimos fijar, insistimos, uno de los hitos en el desarrollo urbanístico de la zona mencionada en el almacén que regentó Miguel Gil, pero sin voluntad de elevarlo a categoría de fundador, ni mucho menos; hubo otros, efectivamente, como nos recuerda Victoriano Machín.

Y Nano, como Tomás Chocho, insistía: el almacén del consorcio lo hizo Alonso Hernández, de quien Miguel Gil lo adquirió y continuó como almacenista al por mayor. Porque, decían, dicho Alonso estaba vinculado a la oficina de abastos, de la que no recordaban otros funcionarios que Juan Martín Alonso, Pepe Melián y el que ahora nos ocupa.

Pero ¿quién era Alonso Hernández?

Alonso Hernández y Hernández fue un mayorista que tomó el relevo a la casa comercial que Luciano Vega Ramírez abrió en Puerto de Cabras en tiempos del Mando Económico de Canarias (1941-1946) y actuaba como representante de la Delegación de Abastecimientos y Transportes. Es decir participaba en el transporte y distribución de los artículos de racionamiento en la isla.

La sede de aquella empresa estuvo en varios locales del Puerto: en la calle Juan Domínguez Peña, junto al depósito de víveres de la Intendencia Militar de Fuerteventura y en la calle León y Castillo, donde hoy está el Camelot. Era lo que muchos recordarán como El Consorcio de Abastos o, simplemente el Consorcio (algún día habrá que contar la trayectoria de este local que también sirvió de acuartelamiento de tropas expedicionarias en tiempos del Mando Económico, y acogió a la sede insular de Falange Española Tradicionalista y de las JONS en la década de 1950, entre otros usos).

Cierto es que a nosotros nos confundió un detalle de la historia del barrio de El Charco: el colegio Primo de Rivera, primer edificio que se construyó en Puerto del Rosario con fines estrictamente docentes, lo construyó el Mando Económico sobre terrenos del armador Andrés Rodríguez González que denunció la usurpación por tener allí aljibe para aguada de sus barcos, en lugar relativamente cerca del carenero de la zona; que dicho naviero tenía entre sus descendientes a quien sería esposa de uno de los empleados de Alonso Hernández, justo el que mencionamos como aparente pionero.

Por nuestra parte, seguimos repensando nuestra historia local con aportaciones como las que aquí han quedado reflejadas. No obstante, para quienes lo deseen, este barrio de Puerto del Rosario ya cuenta con un libro escrito por sus propios vecinos a través del grupo comunitario coordinado por Inmaculada de Armas Morales en 1999, disponible en PDF en la Web de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario.
 
Don Victoriano Machín, "Nano"
 

martes, 19 de septiembre de 2017

Fundación de la ermita de El Cotillo, 1680

A principios de la década de 1980 transcribí el documento que puede leerse a continuación. Es una memoria testamentaria de un personaje de la Historia de Fuerteventura cuyo retrato -de los mejores del siglo XVII en la isla-, estaba restaurando Lorenzo Mateo. Lo había adquirido el Cabildo Insular y Mateo realizaba estos trabajos artísticos.
Yo buscaba información para mi trabajo sobre las ermitas de Fuerteventura. Y cuando uno está enredado en los documentos de nuestro pasado, realiza una labor que muchas veces resulta ingrata, pero cuando tenemos ante nosotros la imagen del personaje que tratamos, que nos habla, el esfuerzo reconforta: Don Sebastián Trujillo Ruiz me decía que había fundado una ermita en Tostón o El Cotillo. Por eso lo comparto para disfrute de quien desee leerlo. No es una trascripción paleográfica, he regularizado buena parte del texto para hacerlo más asequible.


Memoria Testamentaria. Escribano, Alonso Vázquez de Figueroa.- Betancuria, 7 de junio de 1680.- Otorgante, Sebastián Trujillo Ruiz:

Retrato del Sargento Mayor Sebastián Trujillo Ruiz, adquirido y restaurado por el Cabildo de Fuerteventura [Foto de Lorenzo Mateo]


“Sepan cuantos esta carta vieren como yo el capitán y sargento mayor Sebastián Trujillo Ruiz, familiar del Santo Oficio de la Inquisición de estas islas, y vecino de esta isla de Fuerteventura, otorgó y conozco por esta presente carta y digo que por cuanto en el pago del Puerto de Tostón de esta dicha isla tengo una ermita para colocar en ella la imagen santísima de nuestra señora del Buen Viaje para que en ella se diga y celebre todos los días festivos del año misa y disantos del para que el culto divino sea ensalzado y los fieles y vecinos de aquel pago tengan gran consuelo para lo cual ha obtenido licencia de su señoría ilustrísima el señor obispo de estas islas con calidad que tengo de dotar la fiesta de la dicha imagen que se ha de celebrar el día veinte y uno de noviembre de este presente año a la festividad de la presentación de nuestra señora la primera y de ahí en adelante como fueren cayendo dichas festividades para siempre jamás la cual dotación he de imponer sobre bienes ciertos, seguros, valiosos y cuantiosos, para que los señores beneficiados puedan ir a celebrar dicha fiesta pagándoles por ella treinta reales en cada un año y yo lo he tenido por bien.
Por tanto en aquella vía y forma que más y mejor haya lugar de derecho por mi y mis herederos y sucesores presente y por venir y quien de mi o de ellos hubiere causa, título, voz o razón, en cualquier manera que otorgo escritura de dotación a favor de la dicha ermita y que doto la dicha festividad de nuestra señora de Buen Viaje desde hoy en adelante para siempre jamás y que daré y pagaré yo y los míos y quien me representare en el derecho de los bienes de que se hará mención de treinta reales en cada un año por el dicho día veinte y uno de noviembre de cada un año a los señores beneficiado que son y fueren adelante sucesivamente una paga en pos de otra como se fueren cumpliendo los cuales dichos treinta reales impongo y sitúo y señalo sobre mi persona y bienes especial y señaladamente sobre el cortijo de tierras, casas y atahona y aljibes del pago de  Tostón para que de sus frutos y rentas los puedan haber y cobrar los dichos señores beneficiados para siempre jamás con calidad que yo y los míos hemos de ser obligados a poner la cera que fueren decente el día de la dicha festividad la cual mandé hacer servir y llevar para sí los dichos señores beneficiados.- Y asimismo han de estar y quedar desde ahora para siempre jamás el dicho cortijo de tierras, casa, atahona y aljibes de dicho pago de Tostón sujetos, gravados e hipotecados sus frutos, renta y aprovechamiento para los reparos y menesteres, ornamentos y demás cosas necesarias y que fueren convenientes para la dicha ermita que esté con toda decencia sin que se pueda poner por mi ni los míos embarazo alguno ni decir ni alegar cosa que nos aproveche porque primero y ante todas cosas se ha de acudir a los reparos y menesteres de la dicha ermita que a otra cosa alguna para lo cual se me puede  ejecutar y a los míos en nuestras personas y bienes y especial y señaladamente en los dichos bienes ya referidos y a que así lo cumpliremos me obligo y a los míos en la más bastante forma que hay lugar en derecho y el poderío a las justicias y jueces de Su Majestad que nos lo manden guardar y cumplir como sentencia pasada en cosa juzgada; renuncio las leyes y fueros y derechos de mi favor y la general de informa en testimonio de lo cual otorgué la presente en la Villa de Santa María de Betancuria, isla de Fuerteventura en siete días del mes de junio de mil seiscientos ochenta años y el otorgante que yo el escribano doy fe conozco lo firmó de su nombre siendo presentes por testigos Salvador Francisco, Domingo Hurtado Vetancur y Lázaro de Sanabria, vecinos de esta isla.- Sebastián Trujillo Ruiz, ante mí, Alonso Vázquez de Figueroa, escribano público.
Concuerda con su original que ante mí pasó con el cual lo corregí y conserté y va cierto y verdaderos a que me remito, por verdad lo firmé y signé en Fuerteventura a tres días del mes de agosto de mil seiscientos ochenta y cuatro años.
En testimonio de verdad.- Alonso Vázquez de Figueroa, escribano público, rubricado.”



La ermita de Nuestra Señora del Buen Viaje, en El Cotillo o Tostón, en 1980, [Foto aportada por Paco Cerdeña]