martes, 18 de septiembre de 2012

La memoria recuperada en el callejero: Bernardina y Nazaret

En 1987 se incorporó al callejero de Puerto del Rosario el nombre de dos ancianitas de El Time, con el propósito de rotular la que hasta entonces fue calle Batalla de Guadalete. El texto que el viandante puede ver hoy en el barrio de La Charca es el de “Calle Bernardina y Nazaret”.
Lo aprobó el pleno del ayuntamiento, creo que de forma unánime, haciéndose eco de una moción de la alcaldía sobre rotulación de vías en varios puntos de la ciudad, y con cuya resolución se adelantaban a la normativa para la recuperación de la memoria histórica,
“…recordando a estas víctimas de la represión durante la Guerra Civil de 1936-1939, a quienes para vergüenza y escarnio pasearon por las calles de la capital con las cabezas rapadas…”
Y es que la Historia Oficial ha pasado de puntillas sobre este episodio local. Las propias asociaciones para la recuperación de la memoria deberían investigar en las fuentes orales para rescatar algo más que el nombre de estas dos víctimas. Desconocemos el motivo por el que decidieron humillarlas pero fuera cual fuese el desencadenante de aquel desatino, a él deberíamos añadir también su condición de mujeres y campesinas majoreras en una etapa realmente difícil.
Para empezar proponemos arrancar el sondeo en la memoria colectiva con la aportación de sus nombres completos, el respeto a su memoria así nos lo demanda:
Nazaret Zerpa Mota, nació en el entonces caserío de El Time, perteneciente al municipio de Tetir, en 1871, y murió en el mismo barrio en 1949, cuando ya pertenecía a Puerto de Cabras. Allí vivió soltera en la casa de su hermana, Wenceslaa Zerpa Mota (El Time, 1872) y su cuñado, Miguel Montañez Fuentes (La Oliva, 1874). A través de la descendencia de uno de sus sobrinos, Basilio (El Time, 1925), hijo de aquellos, podemos encontrar la fuente oral complementaria.
Bernardina Cubas Rodríguez, nació en Tetir en 1864 y murió en 1942 en El Time, Puerto de Cabras. Estuvo casada con Felipe Cabrera Rodríguez (Antigua, 1853), con el que tuvo al menos cinco hijos, localizándose su descendencia actual por los herederos de su hija María Cabrera Cubas (1905-2000), en cuya dirección puede rastrearse la fuente oral complementaria.


Por nuestra parte, consideramos cumplida la identificación de las víctimas que recoge el rótulo de la Calle Bernardina y Nazaret, en la ciudad de Puerto del Rosario, sin ánimo de herir susceptibilidades, simplemente lo considero un deber para con la memoria de aquellas personas.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La Fiesta Jurada a San Miguel Arcángel, Tuineje.

De nuevo las cajas de guerra resuenan en los campos de Fuerteventura. Como ecos de un episodio histórico, las compañías de milicias desfilan por los distintos caseríos que se sumaron a la defensa contra los corsarios ingleses de 1740.
Se liaron a tortas en el Cuchillete y en la montaña de Tamasite… Aquella fue una pelea de todos contra el invasor… se incautaron de los pertrechos de los derrotados y se reclamaron indemnizaciones por los majoreros heridos, mientras que de los muertos ingleses nunca más se supo…
La Historia Oficial nos muestra cómo el antiguo ayuntamiento insular, ubicado a la sazón  en Betancuria, se comprometía a mantener viva la memoria de aquellos fastos con una fiesta jurada en honor a San Miguel Arcángel, en su templo de Tuineje.

Y es misma Historia nos devela también las dificultades que atravesó la isla para cumplir aquella promesa.
Primero fueron las parroquias, cuyos vecinos colaboraban en la medida de sus posibilidades cuando les tocaba costear el jolgorio…
Después, cada pueblo constituido en municipio contemporáneo a lo largo del XIX, se turnó en el compromiso, aunque el alcalde de Tuineje tuviese que mendigar al resto de corporaciones que asumieran el coste de la fiesta en cuya celebración se comprometieron… Pronto la rotación en el pago de aquella decayó, como nos lo demuestra la actitud del Ayuntamiento de Betancuria (entonces uno más), cuando manifestó la dificultad para hacer frente a los gastos en sendos acuerdos adoptados el 18 de agosto y el 22 de septiembre de 1861, proponiendo la derrama voluntaria entre sus vecinos:
“Diose lectura a un oficio del Alcalde Constitucional de Tuineje, su fecha seis del actual en el cual transcribe el dirigido a esta Municipalidad en veinte y ocho de octubre último, participándole haberle cabido a esta jurisdicción en el presente año la festividad del Arcángel San Miguel que se celebra en aquella parroquia el día trece del citado octubre y se acordó autorizar al Señor Presidente para que se dirija al del referido pueblo, exigiéndole remita el presupuesto del costo a que pueda ascender la mencionada festividad y en su vista se resolverá lo que corresponda.”
“Se dio cuenta de un oficio del señor Alcalde de Tuineje en el que acompaña el presupuesto del costo de la festividad del Arcángel San Miguel que debe celebrarse el trece del próximo mes de octubre y que ha correspondido este año a esta jurisdicción; y enterados sus señorías acordaron: que en vista del lamentable estado a que se ve reducido en el día este vecindario, sólo se distribuya voluntariamente entre el mismo la suma de ciento ochenta reales de vellón; con lo que se consideran suficiente para atender a los gastos más indispensables del culto; autorizando para que proceda a realizar la derrama voluntaria por esta Villa a don Sotero Cayo Morales, y don Miguel Ramírez; por Río Palmas al señor Regidor don Agustín González y don Laureano García, y por el Valle al señor Síndico personero don Domingo Aguilar y don Pablo Cardona.”
La llama sigue viva y nos convida a rebuscar en los olvidos de la memoria unos testimonios documentales que apuntan que la fiesta jurada desborda necesariamente el ámbito local, como lo fue en su origen.

Para conocer este episodio: Antonio de Bethencourt Massieu: Ataques ingleses contra Fuerteventura, 1740.- Puerto del Rosario, Cabildo de Fuerteventura, 1992 (segunda edición), consulable en Memoria Digital de Canarias, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.