domingo, 13 de abril de 2014

El último alcalde del Ayuntamiento de Casillas del Ángel

Juan Nolasco Morales se opone a las pretensiones de Puerto de Cabras, 1924-1926

Uno de los últimos episodios en la configuración territorial de la capital de Fuerteventura permanece casi olvidado en algún rincón de la memoria colectiva. Pero no cabe duda de que incidió en las ilusiones, en el trabajo y en la autonomía política de los vecinos del antiguo municipio de Casillas del Ángel y del que apenas suele recordarse la fecha en que se agregó al de Puerto de Cabras.
Pero la extinción de Casillas como municipio se acarició por Puerto de Cabras mucho antes de 1926…
Don Juan Nolasco Morales, entrevistado en momentos próximos a las fiestas patronales de Santa Ana 1970, confesó al corresponsal del diario La Provincia en Fuerteventura que la iniciativa de Puerto de Cabras prosperó arropada por toda una trama político administrativa en los primeros tiempos de la dictadura de Primo de Rivera.
El Estatuto Municipal de 1924 sirvió a los burgueses de Puerto de Cabras para articular el plan de anexión de los municipios colindantes de Casillas del Ángel y de Tetir. En rigor, conforme a lo establecido en aquel texto legal, tanto Tetir como Puerto de Cabras debían ser anexionados por Casillas en base a un censo que superaba los 2.000 habitantes y una extensión superficial lo suficientemente importante para proporcionar los ingresos con que atender sus necesidades. Así lo hizo saber el propio Nolasco Morales y don Fausto Carrión a la Corporación Municipal a mediados de 1924.

Don Fausto apoyó al alcalde don Juan Nolasco Morales en su oposición a la extinción del municipio en 1924. [Foto del libro perfiles de los presidentes del Cabildo de Fuerteventura, coordinado por Inmaculada de Armas Morales, 2013]

Contestaron así –dijo Nolasco Morales- al plan remitido por el Delegado del Gobierno de S.M. en Puerto de Cabras que rediseñaba una isla con tres grandes términos municipales con capitalidades en Gran Tarajal, Antigua y en Puerto de Cabras.
Además –insinuó el entrevistado- Los únicos ingresos del Puerto se basaban en los arbitrios sobre el muelle y, como la institución insular los reclamó como propios en base a la Ley y Reglamento de Cabildos, “el presupuesto quedó más pobre que el nuestro”.
Y Batallaron cuanto pudieron para llevarse el ayuntamiento. Casi dos años duró el asedio: en el camino sucumbió Tetir. Y contra Casillas del Ángel se alentó la insumisión fiscal: los requerimientos que el recaudador ejecutivo mandaba a residentes en Tetir y en Puerto de Cabras llegaban a destiempo gracias a la ralentización de un servicio postal en manos de quienes promovían el asunto anexionista desde el Puerto.
Económicamente estrangulado en el Ayuntamiento de las Casillas del Ángel “seguimos trabajando –se lamentaba el señor Nolasco Morales- como siempre lo habíamos hecho, quintando nuestros mozos, elaborando censos de animales, intentando ejecutar a los deudores residentes en otros municipios…” hasta septiembre de 1926.
Se nos destituyó por vía gubernativa. En enero el Gobernador Civil interino, don Antonio Ribot, nombró delegado de Gobierno en Fuerteventura a don Santiago Cúllen y fue éste el encargado de desmontar el ayuntamiento para constituir otro proclive a la anexión, colocando como alcalde a Juan Vera Carrión.
El resultado –dijo- ya todos lo saben, acordaron disolverse como ayuntamiento y extinguir el Municipio de Casillas por agregación al de Puerto de Cabras.
“¿El pueblo? … [sí que se opuso]… pues porque el pueblo tenía más terrenos propios [y comunales, La Costa de Las Salinas y Jarugo] que constituían un patrimonio de riqueza que entonces desaparecería y nosotros cobrábamos unos impuestos con los que atendíamos a muchas necesidades ... Y aunque nos prometieron muchas cosas, la verdad es que no todas se cumplieron”.

Vecinos de Casillas en una romería, década de 1960, según foto de F. Pérez Lima.

“Fíjese que uno de los secretarios [el penúltimo], Pepe Luís Domínguez Clavijo, tuvo que marcharse con dinero prestado porque no ganaba ni para comer, ya que el Ayuntamiento [ya agobiado por la presión] no le pagaba y tuve que ir al comercio de don José Castañeyra Carballo para hacerme responsable del dinero que debía por cosas de comida”.

Finalmente no prosperó el plan de 1924, pero la distribución de fuerzas ya estaba consolidada en la Fuerteventura de 1926: se confirmó el Cabildo como ente insular y se consiguió que los tres municipios de Casillas del Ángel, Tetir y Puerto de Cabras formaran una sola jurisdicción con capital en el Puerto que ya tenía la capitalidad insular desde la creación del Partido Judicial en 1913.

[De Nuestro trabajo: “Reajustes jurisdiccionales de los municipios majoreros en el primer cuarto del siglo XX”, presentado a las XIII Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, septiembre de 2007].