viernes, 1 de mayo de 2015

Percances aéreos en Fuerteventura



Desde que los hidroaviones de la década de 1920 sobrevolaron Fuerteventura y la escuadrilla de la compañía francesa Latecoere amerizó en la bahía de Puerto de Cabras; desde que el primer avión en tomar tierra lo hiciera en los llanos de El Viso en 1930; desde entonces se han producido incidentes que, no por sonados, resultan casi olvidados en la historia de la aviación en nuestra isla.


No están todos, seguramente, pero éstos son algunos de los que conviene recordar; no todos directamente relacionados con los aeropuertos, aeródromos o pistas de aterrizaje porque se produjeron en el contexto de unas maniobras militares, no siempre cerca de aquellas instalaciones.


De tiempos del Mando Económico de Canarias, cuando se idearon los planes de defensa de la isla y su fortificación en el contexto de posguerra civil y guerra mundial, datan las dos pistas de Jandía, una de las cuales, coincidente con la propia carretera del faro y del Puertito de la Cruz, aprovechaba aquella luz de señales marítimas para operar; la otra obedeció al empeño de Winter. Una y otra llegaron a utilizarse por jerifaltes del régimen en Gran Canaria, aficionados a la caza y a la pesca en nuestra isla.

De aquellos años también data el primer aeródromo que se abrió al tráfico civil en Tefía y que, dado el peligro y la persistencia de los vientos, se trasladó a Los Estancos, donde funcionó durante casi dos décadas, cortes puntuales de carretera incluidos, pues la pista la atravesaba perpendicularmente y los coches debían ceder el paso. Muchos recordarán la cadenita que nos hacía parar para convertirnos en espectadores de las operaciones de tráfico aéreo.

La foto publicada en grantarajal.es ilustra el accidente sufrido por un JU-52 de la Fuerza Aérea en Rosa los James (Tarajalejo), el 19 de diciembre de 1968.

La historia de la aviación en Fuerteventura recuerda distintos accidentes, alguno especialmente grave, muertos incluidos (tragedias de 1972 en Tefía y 1994 en La Herradura).

Los hubo civiles, frecuentes y de escasa entidad, cuando los junkers trimotores se salían de pistas o les fallaban los motores en Los Estancos, provocando que algún asustado pasajero saliese corriendo del aparato sin escalerilla ni nada. No hay que olvidar que Los Estancos se concibieron inicialmente como pista de socorro y en él efectuaron emergencias los aviones que cubrían la ruta Sahara (Ifni y El Aaiun)-Gando…

Andando el tiempo, también en el aeropuerto internacional de El Matorral, se salió de pista un DC-9 de Iberia que no llegó a asomarse al barranco de Río Cabras porque ya anochecía.

Y desde El Matorral a Suiza, otro DC-9 de Iberia fue secuestrado por tres desorteros de la Legión que lo capturaron recién llegado de Gran Canaria, reteniendo a la tripulación, parte del pasaje y las limpiadoras que fueron liberadas en Lisboa. Fue el primer secuestro aéreo de Canarias, un episodio que se escribió en agosto de 1979.

Pero hubo muchos otros, la mayoría, protagonizados por aparatos militares, sin olvidar los bombardeos que se llegaron a efectuar en sitios tan cercanos a Puerto del Rosario como los Valichuelos, los Lomos de Lesque o la Montaña de Las Veredas que nos separan del actual vertedero que llaman de Zuritas, donde los DC-3 y los cazabombarderos "saeta" dejaron caer sus bombas en la década de 1960.

El primero de que tenemos noticia se produjo el 17 de agosto de 1952, cuando un JU-52 que había despegado logró regresar a Los Estancos al notar su tripulación un fallo en dos de sus motores, acabando el peligro sin mayores consecuencias.

De similares características fue la avería que provocó el aterrizaje forzoso de otro JU-52 del Ejército del Aire que tuvo que echarse sobre la panza en el valle de Tarajalejo para deslizarse sobre su propio fuselaje hasta la Rosa de los James el 19 de diciembre de 1968. El aparato viajaba desde El Aaiun hasta la Base Aérea de Gando y, en esta ocasión, sí hubo heridos leves que fueron trasladados a Gran Tarajal y desde allí evacuados a Gran Canaria.

En octubre de 1969 el incidente fue protagonizado por un caza T-6 de las Fuerzas Aéreas Españolas con base en Gando, cuando viajaba en escuadrilla desde Lanzarote a Gran Canaria. Detectada la avería de su único motor, el piloto optó por forzar el aterrizaje sobre Los Jablitos, cerca de Lajares (La Oliva), resultado herido y trasladado a la Clínica Virgen de la Peña, hospital viejo del Puerto, y desde allí evacuado a Gran Canaria.

A finales de 1994, el 16 de noviembre, fue un helicóptero de la Base de Los Rodeos, en Tenerife, el que tuvo la mala suerte de caer enredado en los cables del tendido eléctrico en el barranco de La Herradura, al noroeste de Puerto del Rosario. Debido a las graves heridas, allí perecieron sus siete tripulantes, en sufragio de cuyas almas se ofició una misa de campaña en el patio de armas del acuertelamiento de La Legión.
 

Antonio Félix, uno de los pioneros del vuelo libre en Puerto del Rosario (Foto publicada en "La Voz de Fuerteventura", 1987-1988)

 Y no podemos cerrar este artículo sin un recuerdo a un pionero del deporte del vuelo libre en Fuerteventura, Antonio Félix Pérez Barrera, que falleció con su pasión de volar cuando su ultraligero se precipitó al suelo en las pistas del viejo aeropuerto de Los Estancos, alboreando el año 1988.